Características de un buen entrenador de caballos

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 El éxito del entrenamiento es más bien una cuestión de comunicación y motivación en vez de una habilidad técnica. En este artículo presento una receta para convertirte en un mejor entrenador, más activo y más justo para tu caballo.

Todos tenemos sueños por alcanzar con nuestros caballos: salir de ruta con amigos, montar sin uso de las riendas o realizar un salto de 1,30 m. No importa lo que sea, nuestros objetivos nos motivan para seguir hacia delante. Aunque a veces pasa lo contrario, los jinetes vuelven frustrados a casa porque el caballo no ha respondido como se esperaba. ¿Es culpa del caballo si los sueños no se hacen realidad? Los caballos saben hacer los movimientos que pedimos en la equitación mucho antes de que empecemos a entrenarlos. El éxito del entrenamiento es más bien una cuestión de comunicación y motivación en vez de una habilidad técnica. En este artículo presento una receta para convertirte en un mejor entrenador, más activo y más justo para tu caballo.

John Lyons dice: “Mi caballo ya sabía todos los movimientos y ejercicios pero tenía la cortesía de esperar hasta que yo supiera pedírselo con educación“.

Crear una buena relación entre profesor humano y alumno equino

La base para un entrenamiento con éxito es mantener una buena relación entre ambos. A pesar de que los objetivos finales pueden ser muy diferentes, todos necesitamos obtener el control sobre nuestro caballo. En una relación respetuosa y confiada, el control se gana practicándolo sin esforzar o castigar físicamente al caballo. En caso de no alcanzar nuestros objetivos, tenemos que revisar en primer lugar nuestro plan de entrenamiento y nuestra técnica.

Es imprescindible tomarse el tiempo necesario para concretar un objetivo realista, planificar los pasos y ejercicios adecuados para conseguirlo y calcular el tiempo suficiente. En ningún caso se justifica lastimar al animal en nuestra custodia por no conseguir los resultados esperados. Antes de pensar en montar al caballo es necesario obtener un buen control pie a tierra sobre él. Un buen control quiere decir poder mover a petición las tres partes principales del caballo (cabeza, espaldas, posteriores) en cualquier dirección y en cualquier momento. El caballo debe estar cada vez más responsivo a las ayudas del jinete y éste aprovechar cada ocasión para premiar el caballo con palabras, gestos y caricias, así que la buena relación entre ambos resulta obvia.

Pedir activamente que el caballo mueva partes de su cuerpo

 

La coordinación entre jinete y caballo es como bailar juntos

La equitación se compara a menudo con un baile: para realizar una tarea entre dos se necesita coordinación entre ambos, tiene que haber uno que dirige y el otro que sigue. Un bailarín pasivo o reactivo deja automáticamente a su compañero al mando sobre pasos, ritmo y armonía del baile. Si no queremos dejar el caballo al mando sobre dirección, velocidad y ligereza de la monta, nos tenemos que convertir en el compañero activo para poder dirigir a nuestro alumno equino. Para obtener un caballo ligero, hay que aspirar y guiarlo con ayudas y peticiones lo más suaves y agradables posible.

Convertirse en un líder activo y justo

Una persona justa es empática, abierta y admite su propia imperfección. Hay que estar en todo momento pendiente del caballo y dispuesto a revisar su método de entrenamiento o tener en cuenta propuestas de otros para facilitarle el aprendizaje. Una acción crea una reacción. Ser reactivo es el contrario de ser activo, nosotros queremos ser la parte activa. Un jinete activo da constantemente órdenes al manejar el caballo. Cada uno de sus movimientos o ayudas tiene una intención concreta y espera una respuesta específica por parte del caballo. Eso incluye los descansos durante el entreno. A medida que la capacidad de atención del caballo se alarga, una persona activa empieza a pedir cada vez más tareas sucesivas al caballo, que al mismo tiempo le ayudarán a estar enfocado durante más tiempo. Finalmente la atención del caballo está dirigida a la persona y éste adquiere el hábito de mirar a la persona para obtener la siguiente petición.

Atención mutua

 

Nadie es perfecto, no esperes que tu caballo lo sea

Un jinete justo no espera milagros instantáneos, sino que es consciente de que cualquier objetivo se consigue a través de pasos pequeños y prácticas constantes. Tampoco castiga los comportamientos no deseados sino los reemplaza con otro comportamiento deseado. El caballo no debe parecer ansioso, nervioso o irritable mientras se trabaja con él, sino que debe actuar de manera constante y confortable. Debe ocurrir muy poca o ninguna confrontación entre el jinete y el caballo. Si es necesario corregirle se hace con una intensidad justa, sin ahuyentarlo. Faltas en la actitud o actuación del caballo son absorbidos por parte del jinete sin mostrar desprecio o agresividad. Nunca se deben usar las riendas para reñirle. En general, un jinete activo raramente tiene que reñir al caballo porque elige los ejercicios y hace sus peticiones adaptado a su nivel. Además, prevé y se adelanta a las reacciones del caballo. Sobre todo, los posibles comportamientos no deseados se evitan al mantenerle ocupado y enfocado en el ejercicio durante toda la sesión.

Es importante mantener el buen humor a pesar de que las cosas no vayan como se ha planificado. No hay que tomarse a nivel personal un parón en el avance del entrenamiento, sino buscar una solución al problema. Los jinetes positivos son los que tienen los caballos más motivados.

Resumen final:

  • Valora tus habilidades como líder activo y justo. Proponerse un cambio es el primer paso hacia una actitud más positiva y activa.
  • Elige un entorno seguro y confortable para practicar. El trabajo pie a tierra es una oportunidad excelente para crear una relación de respeto, confianza y establecer el control.
  • Los objetivos, el plan de entrenamiento y las habilidades técnicas deben corresponder al nivel de doma del caballo. En caso contrario o duda es necesario consultar un profesional antes de actuar.
  • Empieza con ejercicios fáciles que tu sabes hacer bien.
  • Concéntrate en tu caballo y en sus reacciones, no te dejes distraer del ejercicio ni porque él está mirando hacia otro lado, ni por el entorno.
  • Mantén la iniciativa durante toda la sesión, siempre debes estar preparado para pedir una respuesta al caballo y antes de terminar un ejercicio ya debes estar pensando en el siguiente, independientemente si vas a repetirlo o pasar a uno nuevo.
  • Intenta no reñir nunca al caballo y evita cualquier tipo de castigo ya que de hecho no es una acción sino una RE-acción a un mal comportamiento.
  • Puede resultar de utilidad revisar esta receta de vez en cuando, sobre todo cuando el resultado del entrenamiento no es el esperado, para identificar el problema y encontrar su solución.

Os deseo un agradable y próspero entrenamiento con vuestros caballos.

 

About Author

Susanne Lenk

Certificada en Equitación Etológica
Técnico en Hípica II
Osteópata de caballos
info@escueladelcaballo.es

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