Cómo afecta nuestra postura al caballo cuando montamos

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En el artículo anterior hablé de pautas a tener en cuenta para  observar cuando un caballo se mueve a través de un dorso elástico o a través de un dorso tenso y desplazándose únicamente moviendo sus patas.

https://www.equisens.es/entrenamiento/conoces-el-movimiento-natural-de-tu-caballo/

Cuando abordamos la cuestión de montar, hemos de ser conscientes de cómo nuestra postura y respiración afecta a la libertad de movimiento del caballo.

¿Eres un peso vivo o muerto para tu caballo?

¿Cómo conseguimos que la impulsión de los posteriores pase por su dorso para, finalmente recibirla en la mano del jinete?

Es muy importante que seamos conscientes de hasta que punto influimos en su movimiento. Si el jinete no mantiene una postura adecuada, al caballo le va a resultar imposible moverse a través de su dorso. Vamos sentados encima en su columna, y tenemos que dejar pasar por nuestro cuerpo la impulsión que generamos en los posteriores hacia delante, para recibirla en la mano y darle un marco flexible al caballo para invitarle a reequilibrarse y moverse con soltura.

La posición de pelvis neutra y el abrazar al caballo con nuestras piernas –en vez de apretar sus costillas-, entre otros puntos, ayudarán al caballo a subir el dorso y mantener el cuello y nuca libres.

En la primera fotografía observamos:

  • Una posición tensa del jinete, llevando hombros y manos hacia detrás, y apretando las piernas
  • Observamos claramente que el caballo no puede remeter los posteriores, no puede empujar hacia delante. El dorso esta hundido. Justo detrás de la silla se ve como la curvatura es hacia abajo, en vez de ser redondeada hacia arriba
  • El cuello está comprimido en la zona de las cervicales y bloquea la nuca
  • Sus manos no pueden avanzar hacia delante, se ven las espaldas del caballo bloqueada y la base del cuello hacia abajo, provocando que el movimiento de las mismas sea tenso y que no pueda avanza con libertad. Entonces es cuando los jinetes apretan más las piernas para hacer avanzar al caballo, creando dos fuerzas contrapuestas: las piernas que empujan al caballo hacia delante y la mano y torso del jinete que no le permite avanzar.

En la segunda fotografía, después de hacer cambios en la postura del jinete:

  • El jinete tiene una postura más relajada, la que denominamos en posición neutra. La pierna abraza al caballo, no hay tanta rigidez e  invita al caballo a subir el dorso. El jinete deja fluir la energía por su cuerpo, recibiéndola delante, con un contacto ligero. Ayuda al caballo a estirar su cuello y mantener la nuca libre, subiendo la base del cuello y pudiendo así avanzar las manos con mayor libertad. Esta postura del jinete permite al caballo remeter los posteriores con un dorso elástico.
  • Se ven los ángulos de las diagonales posterior-anterior iguales. Es decir posterior interior con mano exterior, y pie derecho con mano izquierda.
  • El caballo puede estirar su cuello, no hay compresión en las cervicales, mantiene la nuca libre y sube la base del cuello.
  • Puede avanzar las manos gracias a unas espaldas más libres.

Entre las dos fotografías hay solo unos minutos de diferencia. Nuestro impacto en el caballo es enorme y debemos responsabilizarnos de nuestra postura para tener caballos sanos y felices.

¿Qué tipo de jinete quieres ser?

 

About Author

Melín Farriols

Genet de doma clásica, formada en doma natural, practitioner de Connected Riding
info@horseway.es
http://www.horseway.es/

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