El AGUA en la alimentación del caballo

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El agua, como disolvente universal, está involucrada directa o indirectamente en cada uno de los procesos fisiológicos esenciales para la vida.

Es crítica para todas las reacciones bioquímicas (se necesitan 7g de agua para obtener 1g de glucógeno), así como para la termorregulación.

Los caballos, al igual que las personas, pueden estar más tiempo sin comer que sin beber.

La restricción de agua reduce el consumo de alimentos, y la deshidratación tiene un efecto negativo en el rendimiento.

En un caballo adulto entre el 61% y el 72% del peso corporal es agua. Ésta se distribuye dentro de las células (fluido intracelular) y fuera de las células (fluido extracelular).

Dependiendo de la dieta, el fluido extracelular secuestrado por el contenido del tracto gastrointestinal puede representar del 9 al 21% del peso del caballo. Siendo una reserva de agua durante la actividad física o breves períodos de tiempo en los que el caballo no tiene acceso a agua.

El tipo de dieta influye en la cantidad de líquido que retiene el caballo en el tracto gastrointestinal. El heno, por ejemplo, tiene una mayor capacidad de retención de agua que los cereales o piensos, por eso aquellos caballos alimentados sólo con heno tienen más reserva de líquido en el intestino que aquellos alimentados también con pienso.

Para que el caballo no se deshidrate la cantidad de agua que pierde tiene que estar en equilibrio con la cantidad que repone. A esto se le llama equilibrio hídrico.

Todos los alimentos que consume el caballo contienen agua. El heno, el pienso o los cereales contienen un 10-15% de humedad, lo que equivale a uno/dos litros de agua al día. Los ensilados contienen del 35 al 64% de humedad, lo que significa un aporte de agua del 25 al 45% de las necesidades de agua, disminuyendo la cantidad de agua que beberá el caballo. Mientras que los caballos que están en pastos, necesitarán beber más o menos agua según el estado de maduración del pasto.

Las necesidades de agua de un caballo dependen de varios factores: la temperatura, el ejercicio, la producción de leche, la edad, la dieta, el peso del caballo… 

PESO

Aunque los requerimientos diarios de agua se han estimado en 50ml/Kg peso (rango 41-67ml/Kg peso), existe una gran variabilidad individual. Así caballos del mismo peso, con una dieta parecida pueden beber diferentes cantidades de agua, incluso un mismo individuo puede variar el consumo de agua de un día a otro.

DIETA

La cantidad de alimento y la composición de la dieta, determinan la cantidad de agua que consume el caballo. 

Diferentes estudios apuntan que las dieta con una mayor proporción de heno aumentan el consumo de agua. Ponis alimentados con una dieta 100% de forraje beben entre un 12 y un 61% más que aquellos con una dieta con cereales y forraje (Cymbaluk 1989). Purasangres ingleses comiendo un 50% de cereales beben menos y defecan menos que aquellos con un 35% de su dieta en forma de cereales (Freire et al 2009). 

Al añadir pienso o cereales en la dieta disminuimos la cantidad de alimento y fibra consumidos por el caballo, lo que explica la bajada en el consumo de agua en estos animales.

TEMPERATURA

Los caballos están adaptados a ambientes con temperaturas altas y bajas, y la variabilidad en el consumo de agua, según la temperatura, es parte de este proceso adaptativo. El consumo disminuye con Tª bajas (por debajo de los -8ºC el consumo puede disminuir del 6 al 14%) e incrementa con Tª altas (el aumento de la Tª de 15 a 20ºC incrementa las necesidades de agua en un 15-20%).

YEGUAS DE CRÍA

Mientras que la preñez no parece incrementar el consumo de agua, una vez están amamantando al potro las necesidades y el consumo de agua aumentan, como consecuencia tanto de las pérdidas de fluido (la leche) como por el incremento en el consumo de alimento asociado a la lactación.

EJERCICIO

Las necesidades de agua en caballos en entrenamiento o competición, se ven afectadas por numerosas variables que influyen en las pérdidas por el sudor y la respiración. El objetivo en estos caballos es evitar la deshidratación y/o facilitar la rehidratación. Además, no solo pierden líquido, una cantidad importante de electrolitos también se pierden con el sudor, y hay que reponerlos para incrementar la sed en los caballos y evitar la deshidratación.

La SED aparece por la necesidad de reemplazar la perdida de fluido de las reservas intra y extracelulares. Es la respuesta al cambio en la osmolalidad plasmática (incremento de la concentración de sodio en plasma) o en el volumen sanguíneo (incremento de la presión arterial).

Los patrones en el consumo de agua varían con la estabulación, la edad y la disponibilidad de agua. Parece que si tienen que andar una distancia considerable beben menos que si tienen agua cerca. Además, los caballos que comen alimentos secos beben alrededor de la hora de las comidas (10 min antes y 30 minutos después, se ha observado), y prefieren el agua fresca a la tibia.

Bibliografía:

Equine Applied and Clinical Nutrition, 2013. Edited by Geor, R.J., Harris, P.A., Coenen, M. Elsevier Ltd.

Horse Nutrition and Feeding, 1992. Sarah Pilliner. Blackwell Scientific Publications Ltd., Oxford, England.

Cymbaluk,N.F., 1989. Water balance of horses fed various diets. Equine Pract 11, 19-24.

Freire, R. et al 2009. The effects of two different amounts of dietary grain on the digestibility of the diet and the behaviour of intensively managed horses. Applied Anim Behavior Sci 117, 69-73.

About Author

Rosa Conde Juncosa

Doctora en Nutrición Animal
Especialista en Équidos
Fundadora y propietaria de QK Equine Nutrition
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