La necesidad de socialización

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¿Debemos permitir que un caballo conviva libremente con otros caballos? La respuesta es sí, es bueno para su salud física, mental y emocional, pero si te preocupa que se lesione, deberemos tener en cuenta una serie de pasos antes de soltarlo.

Vivir al menos una parte del día pastando aporta calma a los caballos y es realmente beneficioso para su salud y bienestar, especialmente si lo hacen junto a otros caballos. Sin embargo, solemos plantearnos un dilema: es lo mejor para su salud física, mental y emocional, pero nos preocupa que el caballo se haga daño.

Entre los beneficios de la socialización del caballo se encuentran:

  • Mantenimiento del tono muscular y de la coordinación
  • Mejora de la circulación sanguínea
  • Lubricación articular y desarrollo y mantenimiento del cartílago
  • Potenciación de la fuerza estructural de los tejidos musculoesqueléticos, como tendones y ligamentos
  • Mejora de la densidad ósea, especialmente en potros en crecimiento
  • Estimulación de los cascos para crecer fuertes
  • Mejora de la salud respiratoria, por el aire fresco
  • Mejora de la movilidad intestinal
  • Una oportunidad para desahogarse libremente
  • Aporte de calma mental, por el hecho de estar en manada
  • Hacer ejercicio y pastar a voluntad

Por el contrario, algunas razones por las que los dueños son reacios a dejarlos en libertad son:

  • El caballo puede sufrir lesiones derivadas de patadas, mordidas, arañazos o laceraciones
  • Podría lesionarse tendones y ligamentos, sufrir hematomas en los cascos, abscesos o incluso una lesión articular
  • Los roles dentro de la manada podrían limitar el acceso de un caballo al forraje o estimular la lucha por la comida

Así que para reducir al mínimo la posibilidad de lesiones, se puede adaptar el campo donde pastan los caballos para que sea más seguro. Por ejemplo, debemos revisar el estado de cercados y puertas regularmente y agregaremos un plus de seguridad si añadimos un cercado eléctrico. Los postes pueden protegerse, sobre todo en la parte superior, para evitar que se pueda golpear. Antes de introducir a un nuevo miembro en una manada, debemos presentarle el terreno, la superficie que ocupará y al resto de sus compañeros de manera progresiva. Lo más adecuado es dejarlo en una primera fase con los caballos más tranquilos de la manada durante unos días o semanas antes de introducirlo en la manada.

En cuanto a la comida, podemos colocarla en puntos diferentes del campo para minimizar la competencia por la comida y permitirles el espacio suficiente para comer con tranquilidad. También debemos asegurarnos que no hay esquinas donde el caballo pueda quedar atrapado y que los cobertizos no se conviertan en una trampa de la que el caballo no pueda salir.

Es importante retirar elementos peligrosos, como equipos agrícolas, zanjas, alcantarillas o techos bajos, así como árboles y arbustos que les puedan lesionar o que sean tóxicos en el caso que lo ingieran. Aun así, para un caballo que no está acostumbrado a pastar, debemos procurarle un periodo de transición, por lo que tendremos que vigilar la situación regularmente y tener un poco de paciencia. En poco tiempo, el caballo se adaptará a su nuevo entorno, mejorando su salud y bienestar y convirtiéndose en un mejor compañero tanto en la relación ddiaria como a la hora de montar.

Fuente: Horse Illustrated

About Author

Laura Ventura

Licenciada en periodismo
Master en RRPP y gabinetes de comunicación UAB
Redactora especializada en comunicación ecuestre.

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