80-18-2: la relación ideal de las ayudas

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Cómo pedir un movimiento concreto, dónde poner las manos al pedir un ejercicio… Muchos jinetes dudamos sobre la cantidad de ayudas que usamos con el caballo, la colocación de nuestro cuerpo y en qué momento aplicarlas. Si bien deberíamos estudiar cada caso concreto, la proporción ideal de las ayudas sería: 80% asiento, 18% piernas bajas y 2% manos y riendas.

80% asiento

Con asiento nos referimos a todo el cuerpo, desde las rodillas hasta la parte superior de la cabeza, es decir, que un giro de la cabeza, una caída de hombro o el control de la respiración afectan a nuestro asiento. Precisamente, el asiento debería iniciar la conversación que mantenemos con el caballo y debería ser el punto que la mantuviera en todo momento. El asiento señalizará al caballo un cambio de dirección, un nuevo movimiento, un cambio en el impulso, una pausa, un cambio de peso, el alargamiento o el acortamiento del paso, entre otros, por eso, es tan importante como jinete desarrollar un asiento sólido e independiente.

18% parte baja de las piernas

Cuando el asiento inicia un movimiento o un cambio postural, el caballo lo entiende y responde adecuadamente o no lo entiende y no reconoce la solicitud. En tal caso, la pierna dará apoyo al mensaje que le habíamos enviado con el asiento, aunque es bastante común ver a los jinetes usar sus piernas para pedir algo al caballo sin antes haberlo hecho con el asiento. Este es un gran error, en la mayoría de los casos, cuando nuestro objetivo es alcanzar un nivel alto de comunicación y control con nuestro caballo, ya que le estamos diciendo: «si haces este cambio cuando uso mi asiento, no tendré que usar mi pierna». Así, el caballo ayuda a «entrenarte» para usar menos tu pierna, al ser más receptivos y sensibles a la comunicación a través del asiento. Naturalmente, si el caballo responde al cambio en el asiento, no hay razón para agregar la pierna.

2% manos

Sin embargo, a veces, la pierna no es el soporte adecuado para el asiento, como una transición de trote a paso, por ejemplo. En estos casos, la mano es mejor apoyo para el asiento; pero debemos asegurarnos de que solo la usamos después de usar el asiento por primera vez para iniciar el cambio. A su vez, la mano también puede entrar en juego para apoyar la pierna después de que la pierna se haya utilizado para sostener el asiento. Como en el caso de las piernas, si buscamos una comunicación fluida con el caballo, la longitud de las riendas se convierte en una referencia para el equilibrio global del caballo y como soporte al asiento del jinete.

Entonces, cuando hablamos sobre cuándo, dónde y cómo usar nuestras ayudas, siempre tratemos de tener en cuenta esta proporción ideal de ayudas como una forma de alcanzar un alto nivel de comunicación y refinamiento. Iniciaremos todo primero con el asiento y nos apoyaremos según sea necesario con la pierna y/o la mano. Si cometemos un error, no nos preocupemos demasiado: esta relación ideal es el objetivo, pero no siempre la realidad, y eso no significa que lo estemos haciendo mal.

Fuente: Patrick King Horsemanship

 

About Author

Laura Ventura

Licenciada en periodismo
Master en RRPP y gabinetes de comunicación UAB
Redactora especializada en comunicación ecuestre.

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