Desarrollo sociocognitivo y emocional de los caballos en el período de lactancia

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Ciertamente hay diferencias entre los tiburones blancos y los elefantes, pero las similitudes son mucho mayores. Sabemos esto debido a lo que ha descubierto la neurociencia: mamíferos, aves, peces y reptiles (y ahora, al parecer, invertebrados como las abejas y los pulpos) comparten estructuras y procesos cerebrales comunes que gobiernan el pensamiento y el sentimiento. El modelo científico utilizado para explorar las mentes humanas se aplica a otros animales. Esta psicología transespecies nos permite ver, incluso experimentar, los mundos de los carnívoros como ellos lo harían —de adentro hacia afuera. (G. A. Bradshow)

Muchos aspectos negativos de la manera tradicional de manejo y cría de caballos, que se nos habían pasado por alto, comienzan a ser evidentes. Esto ocurre entre otras cosas, porque más estudios se van sumando día a día a este respecto, desde todos los campos de la investigación científica. Algunos estudios sobre el comportamiento social de los caballos criados en ganaderías y expuestos a técnicas intrusivas (como el Imprinting) ya nos advierten sobre los problemas que esto trae en esos individuos. Se espera que cada vez sean más los ejemplos sobre nuestra falta de atención y desconocimiento. Aún es poco lo que, en este sentido, se ha investigado sobre los animales domésticos, atendiendo a sus necesidades reales. 

El caballo es un mamífero

Hay una correspondencia evolutiva en la lactancia de cada especie, entre el necesario desarrollo del individuo y el momento en que deja de necesitar la teta. 

Somos mamíferos, compartimos con otros mamíferos muchos aspectos evolutivos. Cada día descubrimos más y más funciones de ese proceso que llamamos lactancia, cosas que son primordiales para el desarrollo, puesto que hemos evolucionado en este contexto que ha dado forma a nuestros cuerpos, mentes y vínculos. 

En alguna medida, podemos decir que sobrevivimos gracias a esta capacidad de alimentar a nuestras crías con nuestro propio cuerpo. Este proceso evolucionó en cada especie y se adaptó a su modo de vida, siendo funcional a su desarrollo y viceversa. Hay aquí, entonces, una coherencia evolutiva; el modo de vida y la lactancia evolucionaron juntos en cada especie. Y por esto, si bien pueden variar en tiempo y forma —por ejemplo, en relación al desarrollo filogenético—, todas las lactancias suelen tener un principio y un final. 

Respecto de los potrillos y sus madres, cuando decidimos intervenir en su relación, debemos ser conscientes de que lo hacemos sobre un proceso signado por el desarrollo evolutivo de casi un millón de años que espera completarse a partir de una determinada serie de factores y estímulos. Cuando estos no se dan, el desarrollo pleno puede no concretarse o sufrir, de alguna manera, un estrés que puede afectar la salud y la supervivencia del individuo. Existe también una cierta «cantidad» de plasticidad (adaptativa), que si bien es posible, a nivel individuo tiene sus límites. Por mi parte, basándome en distintas informaciones cruzadas sobre estos temas, quisiera proponer algunos ejemplos y aspectos sobre el caballo como mamífero social —y por encima de todas las cosas, gregario—, que tal vez no hayamos aún relacionado. Estos nos ayudarán a profundizar nuestra comprensión de la importancia de este período en la vida de los caballos (y otros mamíferos). Noten que dije “mamífero” y no herbívoro, ni presa, ni otros aspectos del caballo que suelen usarse para entender su naturaleza o comportamiento. 

La importancia del destete natural

La lactancia de los caballos abarca un período que va desde el nacimiento hasta aproximadamente los dos años de edad, y está acompañada de un cambio importante en sus estómagos —que pareciera casi adaptarse para ese suceso1—. Mas en los caballos, el acto de mamar no tiene un valor estrictamente nutricional y, al igual que en otras especies, satisface muchas necesidades, pues no solo está relacionado a la alimentación, sino que viene íntimamente ligado a lo emocional, lo cognitivo, lo social, lo inmunológico, etc. Así como el desarrollo óseo está interconectado con el movimiento, el impacto y el estrés vivido por el potrillo en cada etapa de su crecimiento —y sin este la osificación puede verse comprometida o subdesarrollada—, durante lo que se espera que sea la etapa de lactancia, la falta de contacto entre madre y cría tiene un efecto directo sobre lo emocional, lo cognitivo y lo social. 

Los cambios madurativos físico/psíquico/emocionales —y sus etapas— se dan de manera conjunta y armónica para el desarrollo total del individuo, a nivel fisiológico/anatómico, emocional y psíquico, pues todo en los seres vivos está integrado. 

El estudio sobre la oxitocina en ratones 

La oxitocina, a veces llamada la hormona del amor, es en realidad una hormona muy importante que afecta el sentido de la pertenencia y funciona en los mamíferos reforzando los lazos vinculares entre los individuos. Hay un estudio hecho en ratones, en el cual se hicieron pruebas de bloqueo hormonal (de la producción de oxitocina) durante tres generaciones. El mismo mostró que los ratones de la tercera generación pueden abandonar a sus crías recién nacidas. 

Ya no nos quedan dudas de que la oxitocina es necesaria para fortalecer el vínculo entre madre e hijos y propiciar la crianza (funciona también en otro tipo de vínculos). 

Propiocepción, identificación, apego

En los primeros momentos pasado el nacimiento, el contacto a través del olfato y la saliva despierta cambios en la madre y en su cría, quienes se relacionan por primera vez desde los sentidos, pero también desde la producción endocrina. Según tengo entendido, en las yeguas, la oxitocina está muy relacionada a la lactancia, pues esta última promueve la producción de la hormona en un círculo virtuoso entre el amamantamiento, la producción de oxitocina y la secreción de leche —y por supuesto en el hijo que también, al recibir la leche, la produce (oxitocina)—. 

La interrupción anticipada tanto del vínculo madre e hijo como del período de lactancia, genera, entre otras cosas, grandes cantidades de estrés que suelen inmunodeprimir a los potrillos. Todos conocemos hoy los efectos de los estados de ánimo (las emociones, el estrés emocional) en el sistema inmunológico. El proceso fisiológico se interrumpe innumerables veces en situaciones de estrés, y hasta cierto punto, lo podemos resistir, pero sabemos que la efectividad de este sistema y su comunicación con el entorno están íntimamente relacionadas con la estabilidad emocional tanto a largo plazo como a corto plazo. 

El sistema inmunológico de la madre

Recientemente, he leído en un artículo que hacía referencia a las madres humanas —ninguna diferencia con otras madres—, que el fuerte impulso (emocional) de estas por besar a sus bebés tiene su función biológica en un aspecto recientemente descubierto: cuando una madre humana besa a su bebé —algo que yeguas, perras, gatas, suelen hacer lamiendo— el sistema inmunológico de esta madre se pone en contacto con la información necesaria (asimilada a través de la boca —en la saliva—) para generar ciertos anticuerpos (o información inmune, que tal vez el bebé no posee) y transmitírselos a este por medio de su leche. 

La interrupción de la lactancia (el tradicional destete) en los mamíferos tiene todos los visos de ser un despropósito. El momento o el período de interrupción o de cese de la lactancia es único e individual, y está asociado a la relación que cada individuo tiene con su madre. Incluso, lo que he visto en la mayoría de los vínculos, es que ocurre una especie de negociación en la cual lo emocional es un ingrediente fundamental. El famoso destete en los caballos no debería producirse a un tiempo y una forma establecidos por agentes culturales que nada tienen que ver con la coherencia evolutiva de su especie, —como en el caso de los humanos2. Por lo general, hay una profunda e intensa comunicación y diálogo entre los factores vinculares, culturales, biológicos y ambientales en todo el ciclo biológico del caballo. El proceso tiene una correspondencia evolutiva, pero no está impuesto, sino que puede ser afectado (como en el ejemplo de los ratones) y variar no solo en cada parto, sino de generación en generación. 

Como se trata de un «diálogo» en todos sus sentidos, en el momento en que la retroalimentación deja de ocurrir, se produce naturalmente el destete. Este momento tiene que ver con el desarrollo físico, psíquico y emocional del potro o potranca, que a su vez comienza a generar otros vínculos de asociación con otros individuos de su grupo. Pero antes de esto, el vínculo madre e hijo/a —que se produjo durante el amamantamiento y el contacto físico— va a estar sostenido y alimentado, entre otras cosas, por la secreción hormonal y lo afectivo. Y lo importante es entender que es ese vínculo lo que le va a permitir a la cría desarrollarse psíquica y emocionalmente para su éxito en la próxima etapa, puesto que es ahí donde aprenderá los comportamientos sociales y desplegará sus capacidades personales al amparo familiar. Luego vendrá el proceso de separación. Esto ocurre en la medida en que la cría esté desarrollada física, psíquica y emocionalmente para llevar adelante ese cambio y comenzar la siguiente etapa de su vida: si es hembra se prepara para formar parte de otra banda de caballos (fuera de su familia), y si es macho, va a ser separado del grupo, por la dinámica social propia, bien sea para poder formar su propia familia o para unirse a un grupo de solteros, abandonando a su madre y la banda donde nació. 

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1 El caballo con un estómago de hervíboro no rumiante sufre una transformación importante durante el período de lactancia que luego se cambia definitivamente. 
2 Lo que quiero decir es que las yeguas no leen un libro en el que se les dice que tienen que dejar de amamantar a sus crías en tal momento o a tal edad, sino que esto ocurre en el marco de las relaciones o factores culturales y vinculares, en coherencia con el desarrollo evolutivo de la especie y los factores que pueden afectar la vida del potro. 

Foto principal de Eugenia Espoto

  Referencias

Estudio sobre Imprinting por Séverine Henry Université Rennes et Martine Hausberger (CNRS- EthoS). Publicado en Journée d’information en éthologie équine – 12 mars 2015 – Paris. 

https://www.smithsonianmag.com/science-nature/what-can-rodents-tell-us-about-why-humans- love-180949441/ 

Oxitocina https://www.smithsonianmag.com/science-nature/what-can-rodents-tell-us-about-why-humans- love-180949441/ 

Behave: The Biology of Humans at Our Best and Worst, Robert M. Sapolsky 

Identificación propiocepción, contacto y desarrollo https://www.youtube.com/watch?v=6U7hagmuop0 

Sobre el beso de las madres y la leche materna https://mejorconsalud.com/besos-de-la-madre-curar-todo/

About Author

David Castro

David Castro, estudioso de los caballos, investigador, escritor
Ex profesor, ex representante de la Nevzorov Haute Ecole
Licenciado en antipedagogía

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